Viernes, 16 de Mayo de 2008

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  TAI CHI

 

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    Cualquiera puede ver como se estira un gato. Imitando este comportamiento de algunos animales, se crearon en China, hace mucho tiempo, una serie de ejercicios estáticos que debían repetirse un determinado número de veces. Con el paso de los siglos estos movimientos se enriquecieron con nuevas aportaciones y se secuenciaron, con lo que nació una lenta coreografía terapéutica que actualmente se denomina Tai chi.

  Según el Maestro Wong Kiew Kit, en su libro "EL ARTE DEL TAI CHI CHUAN" (Edit. Martínez Roca) existen tres fases en su "desarrollo" perfectamente representadas por el tai chi chuan de Wudang, el tai chi chuan estilo Chen y el tai chi chuan estilo Yang.

  Dice que:"Según los archivos, durante la dinastía Tang(618 - 906 d. C.) el ermitaño Xu Xuan-ping practicaba el arte conocido como los treinta y siete patrones del tai chi. Denominándose también chuan-quan, es decir puño largo, en honor del río Largo - nombre que los chinos dan al Yangtse Kiang -, pues su práctica debía ser larga y continua como ese río".

  Subraya asimismo que la hipótesis más popular sobre los orígenes del tai chi se refiere al sacerdote taoísta Chang San - feng, que, según dicen, vivió en el siglo XIII, a finales de la dinastía Song y por su elevada capacidad de observación y el conocimiento de la propia anatomía está considerado el primer patriarca de las artes marciales internas.

  Siempre según Wong Kiew, el sucesor de Chang fue Taiyi Zhenren. De este sacerdote taoísta pasa a los monjes del templo de la cumbre púrpura, donde lo aprende Wang Zong Yue, que denominó tai chi chuan al arte de Wudang y cuyo tratado sobre tai chi sigue siendo un clásico en nuestros días.

  Básicamente, otro autor oriental de nombre Foen Tjoen Lieh, (El Tai Chi Chuan. Edit.Tikal) coincide con lo anterior aunque aporta una mayor cantidad de matices. Sostiene Foen que a partir de 1850 el tai chi empezó a extenderse con gran rapidez por toda China desde la provincia de Honan.

  El autor citado añade: "...durante el siglo XIX, la forma de ejecutar los movimientos del tai chi chuan experimentó numerosas e importantes modificaciones. La mayoría de los componentes bruscos en los que se acentuaba la fuerza se eliminaron y como consecuencia, quedaron los componentes más distendidos, suaves y elegantes".

  Para terminar con Foen Tjoen Lie transcribimos su versión del origen de la escuela de Pekín, que es la que practica el autor de esta revista virtual: "En 1956 la Comisión Deportiva de la República Popular China, teniendo en cuenta las necesidades de la población interesada en la práctica del Tai Chi Chuan, elaboró a partir del estilo Yang una variante simplificada que comprendía 24 movimientos y que se llamó la escuela de Pekín o el estilo continental. Al año siguiente desarrolló una variante larga con 88 movimientos. La escuela de Pekín ha tenido una gran aceptación no sólo en China sino también en otros países ya que, gracias a la simplificación de las posturas y a un aumento progresivo y racional del grado de dificultad, no exige un gran esfuerzo a los principiantes. Además, conserva todo el valor terapéutico y resulta igualmente beneficiosa para la salud".

  Citamos de "El cuerpo sensual" de Lucy Lidell editado en la colección de "Integral".

  Según el libro referenciado, "el Tai chi es un antiguo sistema chino de ejercicios basado en la filosofía taoísta, cuyos orígenes se remontan al menos hasta hace 4.000 años. Es al mismo tiempo un arte marcial y una forma de meditación en movimiento".

  En la profundidad de la práctica, los iniciados pueden considerarlo también como una especie de ceremonia religiosa privada, una celebración de la vida e incluso la materialización de pequeños poemas.

  El Tai chi, tan bello de realizar como de observar, desarrolla una fluida sucesión de movimientos, caracterizados por su elegancia y por su aparente sencillez y ausencia de esfuerzo. Estos movimientos coordinan el cuerpo, la respiración y la conciencia y contienen un continuo desplazamiento del peso y por un uso muy expresivo de los gestos.

  "El Tai chi no es una técnica que se puede "dominar", si no un proceso de aprendizaje continuo acerca del arte de interpretarlo y requiere una actitud mental abierta para extraer calidad de la experiencia".

  Se han seleccionado estos libros a modo de ejemplo de las diversas versiones del origen de un arte, entendiendo arte como aquello que eleva el espíritu, que hunde sus raíces en la historia misma de la humanidad y, como tal, tiene abundantes interpretaciones pero una sola forma de ir conociéndolo: Practicarlo con frecuencia.

Salvador Palomo Álvarez

 

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