
El ácido mandélico es utilizado como un tratamiento de belleza específico para lograr una revitalización a nivel facial, siendo una sustancia que produce una estimulación celular que combinada con otros productos cosméticos antienvejecimiento le devuelve a la piel del rostro un aspecto renovado.
Se trata de un ácido que se extrae de las almendras amargas y es uno de los más utilizados en la cosmetología moderna ya que no es irritante como el ácido glicólico.
Al aplicarlo produce una descamación muy leve de la piel otorgándole una mejoría inmediata, eliminando marcas y cicatrices pequeñas y teniendo además, una acción blanqueadora y astringente natural.
Se trata de un tratamiento que se realiza en varias etapas, ya que primero debe hacerse limpieza aplicando un gel con ácido mandélio, para luego aplicar otro gel a base de partículas de porcelana que servirán para hacer un pulido muy suave de la piel.
Una vez preparada la piel se cubre con ácido mandélico aplicado con un pincel y se lo deja actuar por unos minutos, dependiendo de la tolerancia de la piel, para luego retirarse con agua fresca
El tratamiento continúa con la aplicación de vitamina C combinada con ácido hialurónico que posee efecto antioxidante ayudando a que los tejidos epidérmicos retengan mayor cantidad de agua.
Luego se aplica una máscara junto con una loción hidrovegetal que tienen como ingrediente principal el hammamelis, dejándolo actuar por espacio de unos quince minutos y retirando con una gasa pero sin enjuagar.
Con una crema a base de retinol y vitamina C se realiza un masaje suave tanto sobre el rostro como en cuello y escote y por último se aplica una emulsión revitalizadora con ácido mandélico que es combinada con protector solar.
Este es un tratamiento de gabinete y permite limpiar la piel en profundidad dejándola más tersa, lozana y suave, además de borrar imperfecciones y marcas leves.
